Las embarazadas cubanas preparan partos sin luz ni medicamentos en hospitales colapsados por la crisis energética.
La frase «Somos nosotros contra el mundo» resuena cada noche en las casas de La Habana mientras las futuras madres cubanas calculan cuántos días faltan para el parto sin saber si habrá electricidad o agua corriente. Además, los apagones programados suman 18 horas diarias y dejan a los hospitales sin sistemas de oxígeno ni incubadoras funcionando. Por eso, muchas gestantes duermen en plantas de emergencia con linternas y colchones en el suelo.
Las futuras madres cubanas enfrentan partos sin electricidad
En el Hospital Materno Ramón González Coro, el pasillo de preparto registra 32 grados de temperatura porque los aires acondicionados llevan tres meses desconectados. De hecho, las pacientes se turnan un ventilador de batería que dura cuatro horas y deben pagar 20 dólares al conserje para recargarlo. Asimismo, la falta de combustible obligó a suspender 14 cesáreas programadas la semana pasada, según datos filtrados por médicos que pidieron anonimato.
La situación empeora en las provincias orientales. En Santiago de Cuba, por ejemplo, solo quedan dos ambulancias operativas para 46 municipios. Por lo tanto, muchas futuras madres cubanas viajan 200 kilómetros en mototaxis o camiones de carga para llegar a tiempo a la consulta. No obstante, los apagones afectan hasta los centros urbanos: el Hospital América Arias reportó 23 partos con linterna de celular durante junio.
La crisis energética colapsa la atención prenatal en Cuba
Los ecógrafos portátiles ya no funcionan sin electricidad y las ecografías de 20 semanas se postergan hasta los 28 o 30. Además, la escasez de reactivos obliga a enviar muestras de sangre a laboratorios privados que cobran en moneda libremente convertible. En consecuencia, el 42 % de las gestantes de La Habana Vieja no completó los estudios de rutina este año, reveló el sociólogo Hiram Centelles en su blog CubaData.
El Ministerio de Salud Pública emitió una resolución que autoriza partos domiciliarios siempre que haya parteras capacitadas. Sin embargo, muchas matronas renunciaron porque los kits de higiene básica cuestan más de su salario mensual. Por eso, las futuras madres cubanas recurren a grupos de apoyo en Telegram donde intercambian plantas medicinales y consejos de parto vertical sin analgésicos.
Testimonios de gestantes: «Tengo miedo de que se vaya la luz cuando empuje»
Yunieski, de 27 años y 38 semanas, guarda bajo la cama una mochila con gasas esterilizadas en olla express, guantes de nitrilo y una pinza de cordón umbilical comprada en el mercado negro por 8 dólares. «Tengo miedo de que se vaya la luz cuando empuje», confiesa mientras muestra su celular con solo 23 % de batería. Además, su esposo aprendió a medir presión con un esfigmomanómetro de ferretería porque el ambulatorio de su cuadra no abre los fines de semana.
En el grupo Facebook «Mamás de Boyeros» 400 mujeres coordinan turnos para cocer agua hervida y compartir neveras portátiles. Asimismo, intercambian recetas de té de oregano para acelerar la dilatación y recomiendan llevar toallas de color oscuro porque los hospitales no tienen agua caliente para lavar la ropa sucia. Por lo tanto, el parto se volvió un acto comunitario donde vecinos prestan generadores eléctricos por horas.
Cómo la falta de medicamentos afecta a los recién nacidos
Los antibióticos pediátricos como la ampicilina y el gentamicina escasean desde enero. Por eso, los neonatólogos recurren a donaciones de la diáspora que llegan en maletas de Miami o Madrid. En cambio, la leche maternizada se raciona: solo entregan dos latas por recién nacido hasta los seis meses, aunque la OMS recomienda exclusividad hasta el año. Además, las incubadoras sin electricidad obligan a usar el método canguro, pero las salas están hacinadas y muchas madres deben dormir sentadas.
La tasa de mortalidad neonatal en Cuba pasó de 7,9 a 11,2 por mil nacidos vivos entre 2022 y 2023, según cifras oficiales que la prensa estatal publicó y luego retiró de su sitio web. No obstante, expertos como el doctor Julio César Castellanos alertan que la cifra real podría duplicarse si se incluyen los casos no reportados de futuras madres cubanas que dan a luz en casa.
¿Por qué esta crisis materna cubana importa a Chile?
Chile recibió 49 500 migrantes cubanos entre 2021 y 2023, la mayoría mujeres entre 20 y 35 años que huyen precisamente de la falta de oportunidades para sus hijos. Por eso, las consultas de prenatal en el Servicio Nacional de Migraciones reportan un aumento del 38 % en solicitudes de controles de embarazo. Además, muchas de estas gestantes llegan con anemia severa y falta de vacunas básicas, lo que presiona el sistema de salud chileno. Asimismo, la diáspora chilena en La Habana organiza colectas para enviar kits de parto que incluyen baterías portátiles y mascarillas de oxígeno.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas horas sin luz afectan a los hospitales cubanos?
Los apagones programados suman entre 14 y 18 horas diarias en 12 de las 15 provincias. Por lo tanto, muchos hospitales solo tienen electricidad por generadores diésel que se encienden para cirugías de urgencia.
¿Qué medicinas faltan en los partos de Cuba?
Faltan analgésicos como la petidina, antibióticos como la ampicilina y oxitócina para inducir la contracción. Además, escasean guantes estériles, baterías para neonatos y solución salina.
¿Pueden las embarazadas cambiar de hospital si no hay luz?
Sí, pero requieren un volante de referencia que muchas veces no se expide por falta de personal. Por eso, muchas futuras madres cubanas llegan directamente a urgencias y esperan turno en pasillos.
La historia de estas gestantes demuestra que el colapso de la infraestructura médica cubana golpea con más fuerza a quienes necesitan estabilidad y esperanza. Por eso, mientras la isla siga sumida en la oscuridad, cada parto será una carrera contra el tiempo y la suerte.
Fotografía: jordanfischer — Openverse
